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Opinión

RELACIONES DESTRUCTIVAS

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¿Qué significa estar o tener una relación destructiva?

Una relación destructiva define como aquella interacción que se caracteriza por la presencia constante de agresión emocional y física que conlleva al deterioramiento del espíritu de la persona afectada.

¿Cómo se materializa esa agresividad presente en una relación destructiva? Esa agresividad a la que nos referimos se puede demostrar mediante lo siguiente: La agresión física a través de:
• Empujones
• Forcejeos y apretones
• Golpizas brutales

La agresión emocional a través de:
• Insultos
• Infidelidad
• Burla
• Control físico y hasta económico

¿Por qué hay personas que toleran este tipo de abuso y maltrato?

• Razón #1: Ese es el ejemplo que tiene, aprendió a tolerar maltrato en su hogar

Muchas veces las personas que permanecen en relaciones destructivas y abusivas provienen de hogares disfuncionales por lo que ese es el ejemplo que tienen para imitar. Estas mujeres no han podido cubrir sus necesidades más básicas desde el punto de vista emocional puesto que sus padres, los seres que han tenido que darle protección y respeto real, han estado ausentes física o emocionalmente.

Dentro de la cultura Latina las mujeres creen, porque esa ha sido la enseñanza, que hacerse responsables por sus relaciones de pareja significa en muchos casos aguantar lo que sea hasta abusos físicos en lugar de liberarse de ese sentimiento de culpa y reconocer que no deben conformarse y aspirar a relaciones sanas y mejores.

• Razón #2: Baja o ausencia de autoestima

Otra razón sumamente presente por la cual las personas aceptan este tipo de relación es la baja o ausencia de autoestima: EN EL FONDO NO CREEN QUE SON MERECEDORAS DE LA FELICIDAD VERDADERA Y CREEN QUE SUS VIDAS NO TIENEN VALOR ALGUNO. En este caso la persona no se valora a si misma, cree que su valor depende de su pareja y que sin élla, no vale nada. Como le aterra la idea del abandono esta persona es capaz de hacer o de aguantar cualquier cosa para evitar que la relación se disuelva: engaños, maltratos físicos o emocionales, etc.

• Razón #3: La persona no reconoce o acepta que está en una relación destructiva

En relaciones destructivas, el agresor tiene cambios de comportamiento. Es decir, hay momentos en que se arrepiente de sus acciones, ofrece disculpas y se muestra afectuoso, haciéndole creer a su pareja que todo puede cambiar. La persona no ve la realidad de la situación y se aferra a esos momentos de esperanzas del supuesto cambio y sigue aguantando abusos. La realidad es que la mayoría de las veces el agresor no cambia y continua en este circulo agresivo.

¿Cómo puede una persona salir de una relación destructiva?

Las personas “atrapadas” en relaciones destructivas tienen enormes posibilidades de liberarse de quien las maltrata y comenzar nuevamente sus vidas en condiciones dignas y saludables, con la felicidad y la tranquilidad a la que todo ser humano tiene derecho.

Las personas en este tipo de relaciones pueden tomar los siguientes pasos:

1. Reconoce que tu vida de pareja es destructiva: Este es el primer paso para empezar a tomar las decisiones necesarias que te ayudaran a salir de una relación abusiva.

2. Habla con un familiar o amigo/a acerca de tu situación: Busca una persona en la que puedas confiar, que esté en capacidad de escucharte y ofrecerte un buen consejo y una opinión neutral acerca de la situación. Es importante que recurras a personas que realmente puedan entenderte y no juzgarte para que encuentres la fortaleza necesaria para tomar las decisiones necesarias para solucionar la situación. No continúes guardando en secreto el abuso en que vives.

3. Libérate de culpas: Reconoce que no es tu culpa por lo que estas pasando y que te mereces algo mejor.

4. Recurre a ayuda Professional: Buscar ayuda profesional por parte de un especialista de salud mental (psicólogo o psiquiatra) es indispensable.

Ninguna persona se merece estar y permanecer en relaciones abusivas. Recuerda que puedes tener relaciones independientes, sanas, humanas, generosas, y no de lucha, enfrentamiento y control. Ten en cuenta que para cerrar ese ciclo enfermizo de relaciones abusivas y evitar que nuestros hijos pasen por lo mismo, nosotras tenemos que ser el modelo y el ejemplo para ellos.

Los límites son vitales para la recuperación. Tener y fijar límites sanos es importante en todas las fases de la recuperación: en el aumento de la autoestima, en el manejo de sentimientos y en el aprender a amarnos y valorarnos realmente. Los límites surgen desde lo profundo de nuestro ser. Tienen relación con el cese de los sentimientos de culpa y de vergüenza, y con el cambio de nuestra creencia respecto de lo que merecemos. A medida
que se clarifican nuestros pensamientos acerca de todo esto, sucede lo mismo con nuestros límites.

Los límites también están conectados a un Tiempo Superior al nuestro. Fijaremos un límite sólo cuando estemos listas para hacerlo, ni un momento antes. Lo mismo harán los demás. Hay algo mágico acerca de alcanzar el punto en que uno está listo para fijar un límite. Sabemos que hablamos en serio; los demás también nos toman en serio. Las cosas cambian, no porque estemos controlando a los demás, sino porque nosotras hemos cambiado.

En el transcurso de tal relación, el establecimiento de límites puede ser conveniente con cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar. Y prescindir de ellos también puede ser apropiado, siempre que así lo decidamos.

Antes de iniciar una relación, habitualmente siento alguna necesidad que es la que me impulsa a establecerla, pero aún sin necesidad también puedo disfrutar de ella de algún modo. La relación puede ofrecer o incluso puede aportarme cosas nuevas.

Disponer de una de una apertura sana hacia lo que me depara la vida interior en esa relación podría ayudarme a no sentir adicción hacia esa persona, lugar o cosa. Pero si en algún momento de esa relación no mantengo esta apertura y equilibrio sano, puedo convertirme en un sujeto adicto y compulsivo ante la relación.

Los límites sanos me ayudarán a disfrutar y satisfacer mis necesidades en la relación y a prevenir mi adicción a la persona, lugar o cosa.

A medida que la relación sigue evolucionando, puedo encontrarme con la dinámica de la igualdad y la diferencia. En mi relación puedo advertir las características que tenemos en común y aquellas en las que nos diferenciamos. La igualdad y la diferencia al optar tanto por seguir y mantener la relación como por acabar con ella en cualquier momento.

Eventualmente puedo empezar por advertir que cada uno de nosotros está adoptando roles y representando algunos rituales y hábitos. Por ejemplo, cuando estamos juntos, yo puedo ser quien conduce el coche, y todos los miércoles salimos a cenar. Esto puede ser sano si ambos nos sentimos cómodos y si existe una cantidad considerable de espontaneidad y flexibilidad por parte de ambos. Lo que nos permitiría cambiar nuestros roles, rituales y hábitos cada vez que así lo deseemos y sea conveniente.

Los límites sanos en las relaciones, como en cada una de estas dinámicas, nos ayudarán a mantener un equilibrio entre ambos lados o dimensiones de cada dinámica básica específica. En una relación sana existe cierta igualdad entre el acercamiento y el distanciamiento de cada miembro. El otro se pone en contacto conmigo e inicia comunicaciones, acuerdos y actividades casi con la misma frecuencia con que yo lo hago.

ADIEL GARCIA

Lic. Adiel O. García, licenciado en Comunicación y

Especialista en Comportamiento y Adicciones

(619) 789-3873   /  [email protected]

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