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EMPACADOR; FORMA DE SUBSISTIR PARA ADULTOS MAYORES

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• Trabajar como empacador voluntario no es fácil, ya que el sueldo depende de la voluntad de las personas, un peso o dos, incluso un ¨gracias¨ es bien recibido por los abuelitos empacadores.

Foto:Berenice Barreto

Tecate, Baja California. – Cuando realizas tus compras en el supermercado y estás a punto de pagar, al final de la caja encuentras a una persona de la tercera edad, pelo cano, arrugas en la piel, semblante amable, dispuesta a empacar tus productos. Huevos, pan, leche, fruta, uno a uno, los acomodan en el carrito de tal manera que ninguno se dañe. Pero, ¿te has puesto a pensar en esa persona que empaca tus compras? ¨A esa edad ya no debería trabajar¨ o ¨qué bueno que a esa edad todavía puede trabajar¨.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO) la población total en Baja California es de 3 millones 534 mil 688 habitantes, de los cuales el 5.4% lo representa la población de 65 años y más.

A grandes rasgos, el puesto de empacador consiste en una persona que se dedica acomodar rápidamente las compras de otro individuo, pareja o familia, el cual espera a cambio una pequeña retribución por su servicio, misma que dependerá de la voluntad del cliente. Del buen acomodo de las cosas depende que ningún artículo se dañe, quiebre o aplaste, incluso el refuerzo de las compras con la ¨doble bolsa¨,  es un gesto de buen servicio al cliente.

Antes, era común encontrar niños empacando víveres. Ahora, la mayoría de los empacadores que laboran en los diversos supermercados de la ciudad, son personas de la tercera edad.

Desde hace años, el Instituto Nacional de las Personas Adultos Mayores, INAPAM, cuenta con un programa denominado, sistema de empacado voluntario de mercancías, el cual reconoce la experiencia de las personas adultas mayores que han experimentado alguna dificultad para competir en el mercado laboral, ya sea por sus competencias educativas o régimen de jubilación al que pertenecen.

A través de este programa, se promueve la inclusión social de las personas adultas mayores que desean servir en una actividad voluntaria, asimismo, satisface la principal demanda de uno de los sectores de mayor vulnerabilidad, quienes por su edad ven limitadas sus opciones de ingresar a la planta laboral y obtener así los recursos que les permiten satisfacer sus necesidades personales, como es el vestido y alimentación.

De acuerdo con datos de DIF Tecate, alrededor de 10 adultos mayores solicitan al mes una carta de trabajo que expide el INAPAM, con la cual, pueden ingresar como empacadores voluntarios en diversos establecimientos con los que se tiene convenio, como Soriana, Ley, El Florido, Calimax, y dulcería Dulfi.

Para solicitar la carta de trabajo, se requiere asistir a la oficina de DIF, en donde se les pedirá contar con la tarjeta INAPAM, ahí se expedirá una carta tipo oficio, totalmente gratuita, la cual servirá para que el interesado, se acerque a una de estas instalaciones para solicitar trabajo como empacador voluntario.

Por su parte, DIF Tecate, cuida los derechos del adulto mayor, ya que se encargan de verificar que todos los establecimientos con los que se tiene convenio, cumplan con las actividades que están marcadas como específicas para los empacadores voluntarios.

En este sentido, las actividades del empacador voluntario son precisas, ya que se busca en todo momento el bienestar de las personas adultos mayores.

Parte del protocolo consiste en dirigirse de manera amable y cordial hacia el cliente de la tienda, sus compañeros y empleados de la tienda, procurando evitar conflictos internos. Así como comprometerse a presentarse aseado, empacar cuidadosamente la mercancía, ingerir alimentos y o medicamentos en sus lapsos de descanso, mantener limpia y ordenada el área de recepción de productos e informar al cliente que todo se encuentra empacado en las bolsas.

Asimismo, se procura que no se realicen actividades extra como la limpieza de otras áreas de las tiendas. Además, en caso de que se rompa algún producto o exista algún problema con un cliente de la tienda relacionado con la falta de algún artículo, se deslindarán responsabilidades y si los empacadores voluntarios no son responsables, la obligación será de la tienda.

En caso de alguna eventualidad o accidente dentro de las instalaciones, la empresa se encargará de llamar a una ambulancia y o dar aviso a un familiar. Además, no podrán exceder de seis horas de actividad al día, ni realizar de empacador voluntario en más de una tienda de auto servicio. Asimismo, es importante presentar certificado médico cada tres y o seis meses de acuerdo con lo que solicite la tienda, debiendo certificar que se encuentra apto para desempeñarse como empacador voluntario.

Por su parte, los encargados de los diversos establecimientos en la ciudad, donde el INAPAM tiene convenio para dar oportunidad de empleo a las personas adultos mayores, concuerdan en la importancia de este tipo de programas y están al tanto de estas especificaciones.

¨El requisito para que un abuelito entre a trabajar es que estén inscritos en el INAPAM, y cuenten con la carta del abuelo. No cuentan con salario o prestaciones ya que son voluntarios. Se les pide que tengan algún seguro y tienen un día de descanso. Trabajan 5 horas al día y se dividen en tres turnos. Tratamos de cuidarlos, son los abuelos de la tienda, tratamos de que vengan uniformados, se les da el mandil y mientras ellos puedan hacerlo, son bienvenidos¨ Explicó encargada de cajas de El Florido.

Samuel Rangel, nació en el estado de Jalisco, lleva 36 años viviendo en la ciudad y trece años trabajando como empacador.

Antes de dedicarse a trabajar empacando víveres, laboró en la construcción, pero la edad y la falta de oportunidades, le hicieron buscar una nueva ocupación.

¨Vivo cerca y pasaba seguido, por eso supe de este trabajo, mi señora y yo ya estamos solitos. Para los viejitos está bien, ¿dónde íbamos a trabajar?, trabajamos cuatro o cinco horas y está bien. ¨

Trabajar como empacador voluntario no es fácil, ya que el sueldo depende de la voluntad de las personas, un peso o dos, incluso un ¨gracias¨ es bien recibido por los abuelitos empacadores. Así como el señor Samuel, en la ciudad existen más de 100 adultos mayores que trabajan empacando víveres. Cabe destacar que aportar a su servicio no es obligatorio, sin embargo, ¿dar un peso nos hará pobres? o en su defecto, ¿detenernos a gradecer su labor nos quitará algo de nuestro valioso tiempo?

¨A la semana yo saco 1400 pesos aproximadamente, pero dependiendo de la gente, algunos clientes me tratan de maravilla y hay que tratarlos bien. La relación con los compañeros es buena. ¨

¨Me siento de maravilla, ya con 83 años y estar trabajando qué más quieres. Llegar a la tercera edad y buscar trabajo en la forma que uno se acomode, qué suave. ¨ Expresó.

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