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Una descarga electrostática puede detener una línea de producción en tu fábrica

Una descarga electrostática puede detener una línea de producción en tu fábrica
/ Omarric /

En una planta industrial, muchos de los riesgos son fáciles de identificar: maquinaria en movimiento, superficies calientes, herramientas de corte, sustancias químicas o zonas de alto voltaje.

Pero existen otros peligros que pueden pasar completamente desapercibidos.

Uno de ellos es la electricidad estática.

Una descarga electrostática puede durar una fracción de segundo, no producir ruido, no generar una chispa visible y, aun así, ser suficiente para afectar componentes electrónicos sensibles, provocar fallas intermitentes o comprometer un proceso de producción completo.

En sectores donde se fabrican, ensamblan o manipulan circuitos, sensores, tarjetas electrónicas, dispositivos médicos, componentes automotrices o equipos de precisión, estos eventos pueden convertirse en una fuente silenciosa de pérdidas.

Cuando el problema no se ve inmediatamente

Uno de los mayores retos de la descarga electrostática es que el daño no siempre es evidente en el momento en que ocurre.

Un componente puede continuar funcionando aparentemente de manera normal después de recibir una descarga y presentar una falla días, semanas o incluso meses después.

Esto puede provocar situaciones difíciles de rastrear.

Una tarjeta electrónica puede superar una primera inspección, llegar al siguiente proceso de ensamble e incluso incorporarse a un producto terminado antes de presentar problemas.

Cuando esto sucede, el costo ya no se limita a reemplazar una pieza.

Puede implicar retrabajos, inspecciones adicionales, desperdicio de materiales, devoluciones, reclamos de clientes e incluso interrupciones en las líneas de producción.

El cuerpo humano también puede acumular electricidad estática

La electricidad estática puede acumularse a través de actividades cotidianas dentro de una planta.

Caminar sobre determinadas superficies, cambiar de posición en una estación de trabajo, utilizar ciertos tipos de ropa o interactuar con materiales aislantes puede producir cargas eléctricas.

Posteriormente, esa energía puede transferirse al tocar un objeto conductor o un componente electrónico.

Lo complicado es que una persona no necesariamente tiene que sentir la descarga para que exista riesgo.

Los componentes electrónicos pueden ser mucho más sensibles que el cuerpo humano.

Por esta razón, las áreas donde se manipulan dispositivos susceptibles a la electrostática suelen requerir medidas específicas para controlar la acumulación y disipación de cargas.

Un accidente puede comenzar en la propia estación de trabajo

Cuando se analiza la protección electrostática dentro de una industria, es común pensar primero en pulseras, pisos conductivos, tapetes o sistemas de conexión a tierra.

Sin embargo, la estación completa debe analizarse como un sistema.

La mesa, el piso, el calzado, la ropa, las herramientas y también el asiento utilizado por el operador pueden intervenir en la forma en que se acumulan o disipan las cargas.

Por esta razón, el mobiliario destinado a entornos industriales debe seleccionarse de acuerdo con las condiciones reales del proceso.

Las Sillas Industriales utilizadas en áreas de producción deben ofrecer no solamente resistencia física y comodidad, sino también características apropiadas para el tipo de entorno donde serán utilizadas.

En operaciones convencionales, esto puede significar estabilidad, capacidad de carga, ergonomía y materiales resistentes al uso intensivo.

Pero en zonas sensibles a la electricidad estática, los requerimientos pueden ser considerablemente mayores.

Áreas ESD: espacios donde un pequeño descuido puede tener consecuencias

Las áreas protegidas contra descargas electrostáticas, conocidas comúnmente como zonas EPA o entornos ESD, están diseñadas para reducir la posibilidad de que una descarga llegue hasta componentes sensibles.

En estos espacios, cada elemento debe formar parte de una estrategia coordinada.

El objetivo no es simplemente evitar una chispa visible, sino controlar la electricidad estática de manera constante.

Las Sillas ESD son uno de los componentes que pueden integrarse dentro de este tipo de estaciones, ya que están diseñadas para participar en sistemas donde la disipación controlada de cargas resulta importante.

Su utilización debe complementarse con procedimientos adecuados de conexión, superficies compatibles y protocolos de operación definidos por cada empresa.

Una silla ESD por sí sola no convierte una estación en un área protegida.

La seguridad depende del conjunto.

El riesgo de las fallas intermitentes

Uno de los escenarios más complicados para los departamentos de calidad ocurre cuando un componente dañado por electricidad estática no deja de funcionar inmediatamente.

En lugar de una falla total, puede presentar degradación parcial.

El dispositivo continúa operando, pero con una vida útil reducida o con comportamientos inestables.

Estas fallas pueden ser particularmente costosas porque son difíciles de detectar durante las pruebas iniciales.

Un producto puede salir de la fábrica aparentemente funcionando correctamente y presentar problemas posteriormente en manos del cliente.

Para industrias que trabajan bajo estándares estrictos de calidad, este tipo de incidente puede afectar mucho más que una sola pieza.

Puede obligar a revisar lotes completos.

La prevención comienza desde el diseño de la estación

La seguridad industrial no debería analizarse únicamente después de que ocurre un incidente.

Diseñar correctamente las estaciones de trabajo permite reducir riesgos antes de que se conviertan en problemas de producción.

Antes de equipar una estación destinada a componentes sensibles, las empresas pueden evaluar factores como:

  • Tipo de componentes manipulados.
  • Sensibilidad electrostática de los productos.
  • Material del piso.
  • Sistemas de conexión a tierra.
  • Herramientas utilizadas por los operadores.
  • Tipo de calzado y ropa.
  • Superficies de trabajo.
  • Mobiliario instalado.
  • Procedimientos de inspección.
  • Capacitación del personal.

La combinación de estos elementos ayuda a crear un entorno más controlado.

Ergonomía y seguridad también están relacionadas

Aunque la protección electrostática es fundamental en áreas sensibles, no debe olvidarse la ergonomía.

Un trabajador que permanece durante varias horas en una posición incómoda puede modificar constantemente su postura, levantarse con mayor frecuencia o realizar movimientos innecesarios alrededor de la estación.

Además de generar fatiga, esto puede aumentar las interacciones con objetos y superficies presentes en el entorno.

Una estación bien diseñada debe considerar tanto las necesidades del proceso como las del operador.

Altura del asiento, soporte corporal, movilidad y posición respecto a la mesa forman parte de una configuración adecuada.

La seguridad industrial funciona mejor cuando el entorno está pensado de manera integral.

El costo de prevenir frente al costo de detener una línea

En una planta de manufactura, unos cuantos minutos de interrupción pueden representar pérdidas importantes.

Cuando una falla obliga a detener una línea para localizar su origen, inspeccionar componentes o revisar un lote completo, el impacto puede extenderse rápidamente.

Por ello, las inversiones en prevención no deben evaluarse únicamente por su precio inicial.

Mobiliario, herramientas y sistemas de protección especializados pueden representar un costo adicional, pero también reducir la posibilidad de incidentes que posteriormente sean mucho más costosos.

Esta lógica aplica especialmente en industrias donde los componentes manejados tienen alto valor o forman parte de procesos críticos.

Un riesgo pequeño puede provocar consecuencias grandes

La electricidad estática demuestra que dentro de la industria no todos los accidentes son espectaculares.

Algunos ocurren sin ruido.

Sin humo.

Sin una alarma.

Incluso sin que el operador se dé cuenta.

Sin embargo, sus consecuencias pueden aparecer posteriormente en forma de componentes dañados, productos defectuosos, retrasos, retrabajos y pérdidas económicas.

Por esta razón, las empresas que trabajan con electrónica y otros productos sensibles requieren observar cuidadosamente cada elemento de sus estaciones de trabajo.

Desde el piso hasta la superficie de trabajo.

Desde las herramientas hasta el mobiliario.

La prevención comienza identificando aquellos riesgos que no siempre pueden verse, pero que forman parte de la operación diaria.

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