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Opinión

SE REGISTRARÁN EN MORENA, PRECANDIDATAS PARA LA ALCALDÍA DE TECATE

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  • Será hombre, quien busque la alcaldía por el PRI en Tecate.
  • MARIO BENÍTEZ Y ARMANDO ÁLVAREZ se disputan la candidatura por el Distrito 6 PAN
  • BONILLA se comprometió ante LÓPEZ OBRADOR a atender la cuestión financiera del municipio, NO se le ha visto por el “Pueblo Mágico”
  • CANACO Tecate en proceso para cambio de mesa directiva

POLITICOSAS DEL PUEBLO MÁGICO
Por: Berenice Barreto

En vísperas del proceso electoral 2019, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dio a conocer a través de su presidente, una larga lista de posibles candidatos para alcaldía en este municipio, entre los que se encuentra el actual diputado en el Congreso Local BENJAMÍN GÓMEZ, el ex presidente municipal JAVIER URBALEJO, JAVIER PÉREZ, MAGDALENO MONTIEL, JUAN CARLOS MONTIEL, LUIS ALONSO LIMÓN, ZAYD ZECKUA, EL PROFE ELÍAS LÓPEZ MENDOZA, la mayoría con amplia experiencia en la administración pública. Por su parte, el Partido Acción Nacional ya registró de manera interna a su única aspirante, LUCINA RODRÍGUEZ, quien de manera consecutiva y por segunda ocasión buscará a través del voto, la alcaldía del Pueblo Mágico, a LUCY la acompaña en el registro, como suplente la gris participación de la actual regidora RAQUEL QUINTERO, quien con poca o nula participación en el cabildo local, pretende contender en otra elección, ahora en busca de la alcaldía. En MORENA las cosas se van acomodando, tras el acuerdo firmado de alianza con el PT, VERDE y TRANSFORMEMOS fue designada mujer como candidata en el Pueblo Mágico, por ello, la próxima semana presentarán su registro ante el partido, SARAHI OSUNA BOISSON, la LIC. DORA NIDIA RUÍZ y ZULEMA ADAMS, actual regidora en el cabildo local, a esta última se le ha visto muy de cerca a los representantes de los partidos en los que irán en alianza.

En la última visita del Presidente de la República ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR a Baja California, la alcaldesa NEREIDA FUENTES hizo entrega de una solicitud de apoyo para el saneamiento financiero del Ayuntamiento de Tecate, en ese momento el Delegado Estatal del Gobierno Federal y Senador con licencia JAIME BONILLA se comprometió a atender directamente el asunto, sin embargo, hasta la fecha no se han tenido noticias trabajo en favor de los habitantes del Pueblo Mágico.

En CANACO Tecate también habrá elecciones, los comerciantes afiliados a esta cámara están convocados a asamblea para renovar la mesa directiva, hay quienes afirman que el actual presidente LUIS VERA buscará la reelección, situación que algunos no ven con buenos ojos, ya que la cámara ha obtenido grandes cantidades de dinero y no se han visto grandes acciones al interior de la cámara. En este año se obtuvieron casi medio millón de pesos del Fideicomiso Empresarial de Baja California FIDEM, para realizar COCINARTE 2018  cifra que triplica el recurso recibido en años anteriores, así como 496 mil 160 pesos para la campaña YO COMPRO EN TECATE de la que lo único que se ve es una página en Facebook con 648 likes y en la que su última publicación fue hecha el 15 de noviembre del 2018. A la CANACO también se le entregaron alrededor de 15 mil pesos para la instalación de bugambilias en la zona centro de Tecate y lamentablemente solo unas cuantas fueron instaladas, las de la foto, porque nada se ha sabido de este recurso ni su uso. Es importante comentar que en días pasados se puso sobre la mesa este cuestionamiento, en conferencia de prensa en donde se encontraba el Secretario de Turismo del Gobierno del Estado y Luis Vera, quien ni por alusión habló del uso e implementación del dinero público que han recibido. Cabe destacar que en esta nueva mesa directiva cambió el formato y la cámara también recibe recursos de los cursos que brinda a los comerciantes, mismos que por años se impartieron de manera gratuita, ahora tienen costo por lo menos de 500 pesos por persona, los números son fríos y las cuentas deben de ser claras.

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LOS RASGOS CONSERVADORES DE LÓPEZ OBRADOR

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Plaza Cívica

Baja California.- Ser “conservador” no es ser “malo”, aunque en México así tendemos a relacionarlo por comprensibles razones históricas. Nuestro presidente es propenso a hacer esa simple y engañosa correlación, utilizándola como arma para denostar a sus opositores políticos. Sin embargo, la idiosincrasia de Andrés Manuel López Obrador es, en una medida importante, conservadora. Y comprender este rasgo de su personalidad nos podría ayudar a discernir de mejor manera su persona, algunas de sus políticas públicas, y ciertamente algunas de sus fallas.

El conservadurismo del presidente de la República está relacionado tanto con el conservadurismo europeo como con el norteamericano. Los tres tienen como común denominador el acento en la importancia de la familia como núcleo de la sociedad, el mundo cristiano como raíz de los valores sociales, un especial hincapié en mantener las tradiciones y costumbres colectivas, la historia nacional como fuente de inspiración política, y la consideración por la autoridad y jerarquía. Vaya, mucho puede cambiar pero, para los conservadores, hay ciertas cosas que deben de, valga la redundancia, conservarse.

Sin embargo, partiendo de esa importante base común, los tradicionales partidos conservadores europeos y el longevo Partido Republicano estadounidense tienen una diferencia fundamental: el papel que juega el Estado en el país. Mientras que los primeros le otorgan un papel central, observable en mayores tasas recaudatorias, más gasto social y considerables facultades regulatorias (el famoso “Estado de bienestar”), los segundos le conceden un rol residual y le otorgan mayor predominio al mercado. Los primeros tienden a ser más comunitarios y pertenecen a un conservadurismo tradicional, los segundos se inclinan más hacia el individuo y su conservadurismo es más bien liberal.

En este sentido, el conservadurismo de López Obrador se encuentra más apegado al europeo que al norteamericano, es decir, con una vocación más estatista, aunque los parecidos son mayores aún: muchos de los partidos conservadores europeos tienen siglas asociadas al cristianismo, y el acrónimo de MORENA nos recuerda a la “Virgen Morena” (creer que es mera coincidencia es simple ingenuidad); diversas naciones europeas avanzadas tienen déficits de estancias infantiles con el fin de incentivar el rol tradicional de la mujer en casa, lo que nos recuerda la absurda terminación del “Programa de Estancias Infantiles” con, muy probablemente, el mismo fin; diversos partidos conservadores europeos han adoptado una posición contraria o ambigua respecto de los derechos LGBTTI, siendo cabalmente esa la historia de AMLO al respecto; y si las fuerzas armadas han estado íntimamente asociadas a los partidos conservadores (De Gaulle en Francia, Churchill en Gran Bretaña, Bismarck en Alemania), la deferencia de AMLO hacia nuestras Fuerzas Armadas se inserta en esa misma historia: los militares como representantes de las más elevadas virtudes de la nación (son “el pueblo mismo en uniforme”).

Aún así, hay una gran diferencia entre el conservadurismo tradicional europeo y aquél de López Obrador: mientras que los primeros consideran las vías institucionales como las únicas legítimas para llevar a cabo cambios políticos, y hay un claro respeto por la ley, AMLO tiene una marcada denostación por las instituciones públicas (y privadas), y una alergia a las normas establecidas. Lo anterior por considerar a éstas producto de las élites y, por lo tanto, un tanto inservibles. Por ello, la concentración del poder en su persona, y el establecimiento de un vínculo directo con la población. Esas idiosincrasias quedaron largamente atrás, inclusive, en la izquierda europea.

El presidente de la República querrá un Estado de bienestar, pero las políticas que está persiguiendo realmente están debilitando al aún endeble Estado mexicano. Y un Estado de bienestar pasa, necesariamente, por la construcción de un Estado fuerte, y democrático.

www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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TRANSFORMACIÓN DE CUARTA

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LEER ENTRE LÍNEAS

Por Francisco Ruiz
Tijuana, Baja California.- En días pasados, junto a mis alumnos de preparatoria, analizamos el periodo denominado “Expansionismo alemán”, el cual se desarrolló durante la primera mitad del siglo XX, justo después del fin de la Gran Guerra. Dicha etapa consistió en una carrera armamentista encabezada por Adolfo Hitler, aquel joven que se inició en la política como vigilante de las juntas de un grupo de oposición que se reunía en una taberna. En un breve plazo, Hitler se
consolidó como un gran orador y mutiló su bigote para crear una imagen que lo identificara, un distintivo muy personal -como una guayabera o un “gallito”-.
Su mensaje nacionalista endulzó a los suficientes oídos alemanes como para multiplicar su ideología xenófoba. De la palestra pasó a la difusión de sus ideas en el periódico nazi. Dirigente de partido, diseñador del insustituible logotipo rojinegro, canciller de Alemania, fundador del Tercer Reich -imperio-, y causante de la Segunda Guerra Mundial. Hitler pasó de ser artista frustrado a Führer mesiánico, un “redentor” aclamado por las eufóricas masas.

Con una estrategia altamente efectiva, Hitler se introdujo sutilmente en la mente de sus simpatizantes, logrando que el fanatismo incitara a la intolerancia, la represión y la fantasía. La visión distorsionada y sus catastróficas consecuencias conmocionaron a mis alumnos.
En lo personal, es una etapa histórica que me indigna, pero lo que realmente me escandaliza es que mucha gente lo percibe un suceso aislado, ajeno y muy lejano.
En cierta ocasión, se le preguntó a un político mexicano cómo se aprende a ser presidente, a lo que éste respondió: “pues, ¡siendo presidente!”. La anécdota se la han atribuido a varios, por ello lo dejaré como anónimo. Viene al caso porque pareciera que López Obrador también está aprendiendo y, en sus primeras lecciones, no lleva la mejor calificación. Espero que esta vez no demore 14 años.
En los primeros saldos de su gobierno -incluido su “pregobierno”-, canceló el aeropuerto de Texcoco y provocó la devaluación de nuestra moneda con una “consulta popular”, a todas luces cuestionable; esto por citar tan sólo un ejemplo.
¿Por qué lo menciono? Pues, porque recientemente ha anunciado un nuevo ejercicio, esta vez sí será oficial y legal, es decir, deberá pasar por las manos del INE. Antes de ello, declaró públicamente que acatará el resultado, no sin antes
asegurarse de girar la instrucción correspondiente a sus adoctrinados.
En la década de 1930, Hitler acumuló y personalizó el poder debido a la ausencia de un equilibrio político, el cual se alcanza mediante un sistema de pesos y contrapesos, en donde las fuerzas de oposición juegan un papel fundamental y
determinante. Para ello, la preeminencia de la pluralidad es vital ya que, además de sano, es sumamente necesario para vivir verdaderamente en democracia; de lo contrario, en lugar de la cuarta transformación, tendremos una transformación de cuarta.

Post Scriptum. “Alguien dijo que la historia no se repetía, yo creo que se equivocó, la historia se repite. Hay, desde luego cambios, matices, pero al final de cuentas, es la lucha de siempre”, AMLO.

* El autor es analista político, consultor, catedrático y escritor.

CONTACTO:
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EL REGRESO DEL CÉSAR

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Plaza Cívica

Baja California.- El César pretende retornar a México. Andrés Manuel López Obrador avanza en su afán de aglutinar poder, y el cesarismo asoma su cabeza. El propósito es eliminar los contrapesos institucionales, concentrar el mayor poder en la presidencia y ejecutar de la manera más puramente posible la agenda política personal. La celeridad es sorprendente, la resistencia de los contrapesos institucionales incierta y el apoyo popular innegable.

No estamos en la década de los setentas, pero hay un franco intento de regresar a ella. Aunque la tentativa por concentrar poder político en toda democracia es válido dentro de ciertos parámetros (elecciones, cambios constitucionales, nominación de personas un-tanto-afines), la presente administración federal sorprende por el cinismo con el que lo hace en claro detrimento de los contrapesos institucionales y el Estado mexicano mismo. Las medidas en este sentido son variadas: despido masivo de cuadros burocráticos para ser sustituidos por cuadros partidistas (CONACYT, diversas secretarías de estado); recorte presupuestal a entes públicos de la mayor importancia (Poder Judicial, organismos autónomos); cooptación de instituciones a través de la nominación de perfiles partidistas (Suprema Corte de Justicia de la Nación, Comisión Reguladora de Energía); imposición de figuras en los estados con amplísimas facultades (súper-delegados); intento de debilitamiento del gobierno corporativo de PEMEX con el consiguiente aumento del poder en su titular; y finalmente, pero no menos importante, el uso del púlpito presidencial para golpear a figuras que no son del gusto del presidente (el caso reciente de empresarios del ramo energético). Todos los anteriores tienen en común que son contrapesos naturales al poder del Ejecutivo: burocracias profesionales, organismos reguladores autónomos, poderes de la Unión, entidades federativas, empresas productivas del estado, sector empresarial.

Los contrapesos institucionales, y por lo tanto el régimen democrático mismo, se han mantenido a través de diversos mecanismos: controversias constitucionales, acciones de inconstitucionalidad, amparos, participación activa en medios de comunicación, rechazo de iniciativas de ley en el Congreso de la Unión, entre otros. Sin embargo, el poder obtenido por el presidente de la República y su partido es incontestable, y su gran popularidad preocupa ante las políticas planteadas.

Desde hace tiempo existe en el país un coctel preocupante consistente en el desencanto con la democracia y la desconfianza en las instituciones entre la población mexicana. El problema es que ahora hay que agregar otros dos ingredientes: la creciente y enorme popularidad del presidente, y su cesarismo y desdén por los contrapesos institucionales. Recordemos: solo un 38% de los mexicanos apoya la democracia, un 18% dice estar satisfecho con ella y 90% dice que se gobierna para unos cuantos poderosos (Latinobarómetro 2017). Por otra parte, existe una calificación promedio de 6.2 de confianza en las instituciones (escala del 0 al 10). Aquellas instituciones que gozan de “confianza baja” son los partidos políticos, diputados y senadores; en “confianza media” se encuentran la Suprema Corte (SCJN), cadenas de televisión, empresarios, e Instituto Nacional Electoral (INE); y en “confianza alta” están solamente las universidades, Iglesia y Ejército (consulta Mitofsky). ¿A quiénes tiende a golpear más AMLO, y con quiénes tiende a aliarse más? A las menos populares, y con las más populares, respectivamente. Andrés Manuel López Obrador ofrece una verdadera democracia, un gobierno del pueblo, denostación a algunos de los actores más repudiados, y alianza con algunos de los más queridos en México. ¿Despido de burócratas profesionales, ternas con candidatos ineptos a la CRE o atentado contra el gobierno corporativo de PEMEX? ¿Qué es eso? Y entonces, tienes una popularidad presidencial que ronda el 80%.

La población mexicana está, con toda razón, harta. Pero ese hartazgo es sumamente peligroso cuando ha tomado el poder un populista, con toda la intención de concentrar el poder lo más posible y eliminar los contrapesos institucionales lo más rápido. El César ya llegó a México, y muchos siguen sin darse cuenta. www.plaza-civica.com @FernandoNGE

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